Rechazamos la prolongación del funcionamiento de los reactores de Ascó que ha autorizado el CSN

El lunes 26 de julio el pleno del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha informado favorablemente la renovación de autorización de explotación de la central nuclear Ascó (Tarragona). Hasta el año 2030 para el reactor 1 y 2031 para el reactor 2.  Por tanto ambos superarán el tiempo de funcionamiento para el que fueron diseñadas esas instalaciones.  La “vida de diseño” de este tipo de centrales nucleares es de 40 años, por lo que Ascó 1 debería cerrarse en el verano de 2023 y Ascó 2 en el otoño de 2025. 

Aunque el CSN impone límites y condiciones para su funcionamiento, alargar el riesgo que implica durante otra década es una mala noticia para la ciudadanía. Por otra parte, en un momento en que las empresas eléctricas se quejan públicamente de la baja rentabilidad de las nucleares,  Endesa e Iberdrola tendrán que tener en cuenta que la autorización les exige inversiones en temas relativos a los riesgos internos de inundación y aspersión, y al programa de protección contra incendios.  

Los reactores de Ascó acumulan solo en este año 2021 seis problemas de operación ó sucesos con obligación de notificación al CSN (uno de ellos nivel 1 en la escala INES) y otros ocho el año anterior.

El Movimiento Ibérico Antinuclear pide al Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, que tiene la competencia sobre la autorización de una central nuclear si cuenta con opinión a favor del CSN, que no prolongue el funcionamiento de los reactores de Ascó.  

La energía nuclear no es parte de la transición energética.  Es una tecnología con un riesgo potencial muy alto, pero en todo caso es emisora de gases de efecto invernadero y  productora de residuos radiactivos.