El MIA pide a los eurodiputados que veten la etiqueta verde para la industria nuclear

  • El Movimiento Ibérico Antinuclear insta a cada eurodiputado de los Estados español y portugués a rechazar la consideración de la energía nuclear como inversión verde.
  • Una inclusión que promueve la continuidad de centrales nucleares hasta final de siglo.
  • El MIA recuerda que la energía nuclear es demasiado cara, sucia y peligrosa, su continuidad solo incrementará las toneladas de peligrosos residuos radiactivos,

El movimiento antinuclear europeo ha escrito a cada representante nacional en el Parlamento Europeo para que tenga en consideración a la hora de votar la taxonomía, o selección de actividades sostenibles, de la UE, los perjuicios de incluir en ella a la energía nuclear y el gas natural.

Activistas portugueses y españoles se unen a la iniciativa y llaman a la responsabilidad de sus respectivos europarlamentarios en un tema en que la Comisión ha avasallado al Parlamento y pretende imponer un criterio que favorece  la obtención de financiación. Que serviría para prolongar el funcionamiento de las nucleares que operan ahora, e incluso la construcción de nuevas centrales que obtengan un permiso antes de 2045.  Es decir, en 2050 se seguirían construyendo nuevas centrales nucleares.

Los recursos financieros para una verdadera descarbonización de la economía, basada en energías renovables, ahorro energético y eficiencia, serán mermados por la competencia nuclear y del gas.  Está muy claro a estas alturas que las instalaciones eólicas y solares FV son ya la forma más barata de producir electricidad.   También hay experiencia internacional sobre la dificultad de encajar un el sistema eléctrico la entrada de renovables cuando coexisten con las nucleares,  debido a la baja flexibilidad de operación de esas centrales.  Por eso la energía nuclear no puede ser el respaldo de las renovables.

Además, también contribuye al calentamiento global. Las emisiones de gases de efecto invernadero de las centrales nucleares son, en promedio, 66 gramos de CO2 equivalente por kWh. Muy por encima de cualquiera de las tecnologías renovables para generación eléctrica: el ciclo de vida de la solar fotovoltaica supone 32 g CO2e / kWh,  y el de la eólica en tierra, 10 g CO2e / kWh. 

La nuclear tampoco cumple el criterio de “no causar daño significativo”. Baste recordar los efectos de los accidentes graves en el medio ambiente (Chernobil y Fukushima).  Del mismo modo continuar esta actividad durante décadas generará la acumulación de enormes cantidades de residuos radiactivos peligrosos, sin que las empresas ni los gobiernos tengan disponible una solución de eliminación efectiva de los mismos.  Se incumple de nuevo  el criterio de “No causar daño significativo”, e infringe el principio de “no cargas indebidas para las generaciones futuras” del enfoque de la ONU en su Agenda 2030.

Fomentar la continuidad de estas tecnologías será un rotundo fracaso de las  ambiciones de la UE para   frenar el cambio climático,  mejorar su soberania energética e incluso  tener un control eficaz de los precios de la energía.  Esperamos que el Parlamento Europeo y el Consejo rechacen la propuesta de taxonomía de la UE, por incluir a la energía nuclear, y al gas natural, estos sectores no deben continuar siendo aún más favorecidos en  el futuro de la Unión Europea.