EL CORTOCIRCUITO DE LA NUCLEAR DE ASCÓ I FUE MUCHO MÁS GRAVE DE LO QUE SE HA COMUNICADO

El pasado día 23 de mayo se produjo un incendio debido a un cortocircuito en las barras de alimentación eléctrica de Ascó I. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) lo calificó como de nula gravedad. Sin embargo Ecologistas en Acción y el MIA han podido saber que el suceso fue mucho peor de lo publicado por el CSN.

 

El pasado día 23 de mayo, durante los trabajos de recarga de combustible de la central de Ascó I (Tarragona), se produjo un vertido de agua sobre los interruptores de una barra de alimentación eléctrica del edificio de las turbinas. Este cortocircuito dio lugar a la emisión de abundante humo que se confundió con un incendio. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) calificó el suceso como Nivel 0 en la escala INES (Escala Internacional de sucesos Nucleares), es decir, en el nivel más bajo de la escala y sin impacto sobre la seguridad.

 

Sin embargo, las informaciones que hemos podido conseguir sobre el incidente muestran lo contrario. Debido al cortocircuito falló toda la iluminación normal, lo que obligó  a encender la de emergencia. Pero además, fallaron todos los controles de acceso a zonas restringidas. Esto significa que durante el tiempo que duró el fallo de alimentación eléctrica, los trabajadores podrían haber entrado en zonas con alto riesgo de contaminación e irradiación externa. Además fallaron y los pórticos de medida de la radiactividad, lo que podría haber posibilitado que algún trabajador hubiera extraído sustancias radiactivas sin que fueran detectadas. De hehco, durante los procesos de recarga hay un gran número de trabajadores en la planta que no pertenecen a la plantilla.

 

Además de estos problemas, el sistema de protección contra incendios de la sala no arrancó, piues estaba en proceso de descarga. Si el cortocircuito hubiera dado lugar a un incendio, el fuego habría progresado fácilmente si ncontrol.

 

Para Francisco Castejón, portavoz del MIA y de Ecologistas en Acción, “todos estos fallos demuestran que el impacto sobre la seguridad que tuvo el incidente fue mucho mayor de lo que se reconoció,  y debería ser calificado como Nivel I. Es necesario además realizar juna investigación para aclarar las circunstancias en que se produjo el vertido de agua, ya que ha llegado a fallar el sistema de protección física”.

 

El problema de la mala clasificación de los incidentes en la escala INES es que se quita gravedad a los incidentes y se da la impresión de que el parque nuclear está mejor de lo que está.