El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico no debe autorizar la prórroga de Almaraz

En manos del ministerio que dirige Teresa Ribera está la decisión de permitir el funcionamiento de una central nuclear con serios problemas de seguridad durante los próximos ocho años o de seguir el camino de la transición ecológica antes que el del beneficio económico.

La continuidad de la central exigirá modificaciones múltiples, complejas y caras que no se justifican por su producción eléctrica. El Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) y el Foro Extremeño Antinuclear (FEAN), esperan que haya coherencia y no se renueve la autorización de la central nuclear.

Aunque el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ha informado favorablemente sobre la solicitud de renovación de la autorización de explotación de la central nuclear de Almaraz, lo ha hecho condicionado a una serie de cambios numerosos y complejos.

El dictamen emitido por el CSN incluye 13 límites y condiciones a los que quedará sometido el funcionamiento de la instalación, acompañados además de siete Instrucciones Técnicas Complementarias que recogen, entre otras, exigencias relacionadas con la Revisión Periódica de la Seguridad, cambios en las Guías de Gestión de Accidentes Severos o la ejecución de los compromisos adquiridos sobre los sistemas de refrigeración.

El cumplimiento de estas condiciones será complejo y excesivamente caro. Las empresas propietarias también deben asumir el coste de la gestión de los residuos nucleares ante la escasa financiación actual de Enresa, empresa pública que se ocupa de la gestión y almacenamiento de los residuos radiactivos que se producen en España.

Alguno de los cambios exigidos por el CSN afectan a las infraestructuras del embalse de Arrocampo, pues establece condiciones relativas al sumidero final de calor: embalse de salvaguardias, sistema de servicios esenciales y cambiadores de calor. Un sistema de agua de servicios esenciales de una central nuclear cuya función es refrigerar los sistemas de seguridad del funcionamiento del reactor. Entre ellas destaca el recrecimiento en unos 17 centímetros del labio de separación entre los embalses de Arrocampo y Esenciales. Mejora que debe realizarse antes de diciembre de 2020.

El embalse de Arrocampo está atravesado en su longitud por un muro de 11,5 kilómetros y ocho metros de altura para obligar al agua que sale de refrigerar la central a efectuar un recorrido suficientemente largo para enfriarse antes de entrar de nuevo. El calentamiento excesivo, superior al límite medioambiental permitido, ha sido un problema del funcionamiento de Almaraz. Se han producido repetidos incidentes relacionados con el embalse: como ejemplo, el fallo de las bombas que toman agua y la suministran para la refrigeración de sistemas esenciales para la seguridad, en septiembre de 2015 y enero de 2016. El 2 de febrero de 2016 se conoció un informe de cinco técnicos de la central avisando de que no hay “suficientes garantías” de que las bombas de agua que evitarían un accidente funcionen con normalidad, pues se detectaron deformaciones en piezas de los motores que no se revisan con periodicidad  desde hacía 19 años. Esto demuestra que la central cuenta con unos márgenes de seguridad insuficientes, pues se ha permitido que funcione con las bombas afectadas por un problema de diseño que puede causar un fallo en el circuito terciario, lo que le inhabilitaría para extraer el calor del secundario que, a su vez, no podría extraer del primario, afectando al núcleo del reactor.

El CSN también ha valorado escenarios de rotura en Valdecañas y pide medidas de contingencia capaces de ralentizar la entrada de agua en el embalse de Arrocampo o para evitar la entrada masiva de agua en edificios que alberguen sistemas de seguridad (por ejemplo, resistir el empuje de una lámina de uno o dos metros de altura de agua sobre la cota de explanación de la central). Antes del 30 de junio de 2021 el titular deberá presentar al CSN un informe con los resultados del análisis realizado y un programa detallado de implantación de mejoras.

El informe del CSN hace referencia a requisitos relativos a la corrosión microbiológica en el sistema de agua de servicios. Los sistemas de limpieza del circuito de refrigeración de componentes estuvieron inoperativos durante más de un mes en junio de 2016. El CSN clasificó el incidente como de Nivel 1 en octubre tras denuncia pública del MIA.

Destaca especialmente la protección contra incendios, que implica extensos cambios en el cableado eléctrico de la central para ajustarse a la normativa NFPA-805, relacionada con la capacidad de alcanzar y mantener la parada segura de la central en caso de incendio. Un defecto de las centrales del tipo de Almaraz que fue identificado por la autoridad regulatoria americana en 1997 y que esta central tenía que haber solucionado tras la última autorización en 2010.

Otras áreas en las que se exigen modificaciones son interiores a la central, concretamente la protección contra inundaciones internas y aspersión.

En general se percibe la preocupación por el funcionamiento deficiente de elementos mecánicos importantes, como las bombas necesarias para los sistemas de refrigeración y defectos en piezas sensibles como las válvulas (por ejemplo, el presionador del circuito primario). Esto implica probablemente la necesidad de sustitución de numerosos componentes.

Esta central mostró problemas técnicos desde su arranque, con incidentes, errores, paradas no programadas o recargas fuera de especificación que afectaron a elementos esenciales de su seguridad. Hubo que ejecutar más de 4.000 modificaciones de diseño y algunas de gran calado, como el cambios de los seis generadores de vapor por corrosión en 1996/7 (un problema que ha vuelto a manifestarse en 2009) o el cambio de la cabeza de la vasija de vapor de ambas unidades. El propio CSN, en uno de sus primeros informes, ya hizo referencia a los problemas iniciales de Almaraz, causados principalmente por el mal diseño de los asentamientos de combustible de los dos reactores con respecto a los edificios de contención, remediado inyectando bentonita y cemento bajo la losa de cimentación, así como defectos por vibraciones y la mencionada corrosión de los tubos de los generadores de vapor.

El funcionamiento más allá de los 40 años para los que se diseñó la planta va a implicar un plan de inspecciones (Operación a Largo Plazo) que, según puede deducirse del informe, exigirá una renovación de equipamiento importante. Por otra parte, resulta anómalo que el CSN haya aceptado en esta revisión los términos de solicitud del titular de la central en cuanto al tiempo de funcionamiento. En el Consejo Asesor se manifestó que la revisión se hacía para un periodo de diez años, independientemente de las intenciones del titular. Sin embargo, se ha realizado para la unidad I con fecha límite de vigencia hasta el 1 de noviembre de 2027 y para la unidad II con fecha límite de vigencia hasta el 31 de octubre de 2028. ¿No se confía en que la central pueda resistir más?

El MIA, cuyo grupo territorial en Extremadura es el FEAN, consideran que la prolongación de la vida de la central de Almaraz estará sujeta a muchas y costosas modificaciones, que no tiene sentido abordar en un sistema energético en transición hacia las energías renovables. Por eso pide al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que abra paso a la generación eléctrica segura y limpia, y no conceda la autorización de operación a Almaraz.