Los dos reactores de Almaraz entran en parada automática en el último mes.

El pasado 23 de junio de 2020, el CSN anunciaba en su web que a las 20:15 h del día 22 de junio, durante el proceso de subida de potencia tras la recarga se produjo la parada automática del reactor como consecuencia del disparo de la turbina originado por la actuación de la protección eléctrica del alternador principal.

Los trabajos de mantenimiento no han podido completarse durante la recarga del reactor I para evitar posibles contagios de COVID-19 entre trabajadores, y quedan revisiones pendientes para el otoño.  Es pertinente  plantear si hay precipitación en la puesta en marcha del reactor

La nuclear de Almaraz I ha finalizado su proceso de recarga de combustible el domingo 21 de junio, a los 67 días de su comienzo, y al reemprender su funcionamiento ha sufrido una parada automática de la unidad, por lo que ha quedado funcionando al 51% de potencia.

La madrugada del sábado 27, Almaraz II, al  100%  de  potencia, entró en parada automática y no se ha identificado el origen de la anomalía.  El martes anterior, en Almaraz I también se produjo una parada automática del reactor a mitad del proceso de subida de potencia tras la recarga.  Se está investigando el origen del problema.

Los trabajos de mantenimiento no han podido completarse durante la recarga del reactor I para evitar posibles contagios de COVID-19 entre trabajadores, y quedan revisiones pendientes para el otoño.  Es pertinente  plantear si la limitación de personal por la pandemia y las prisas para que Almaraz I vuelva a la producción, pueden están afectando al funcionamiento de la central. Durante la parada por recarga no ha podido realizarse todo el mantenimiento programado. Y la recientemente terminada evaluación del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) exige cambios importantes. Ambos reactores están al final de su vida útil, el MIA exige que se priorice la seguridad y se cierren al llegar a los 40 años para los que se diseñaron.

Desde el Foro Extremeño Antinuclear (FEAN) y el Movimiento Ibérico Antinuclear (MIA) queremos expresar nuestra preocupación por la cantidad de paradas que vienen sufriendo los reactores I Y II, que son clasificados siempre como de nivel 0.

Además de la del pasado 27 de junio en el reactor II; y la del 22 de junio en el reactor I, la Central Nuclear tuvo otra el 13 de febrero de este mismo año. Tres averías en la primera mitad del año en curso, dos de ellas en el mismo reactor. El incidente anterior notificado tuvo lugar el 12 de junio de 2018, pero al ser dos los reactores que tenemos en Almaraz, el año 2019 fue Almaraz II quien notificó un incidente el 14 de junio de 2019, que ya había notificado dos incidentes en el mes de mayo, los días 1 y 22, a los que hay que añadir los dos incidentes notificados por Almaraz I el 10 de febrero y el 1 de mayo de 2018, día en que ambos reactores estuvieron averiados.

Almaraz alberga dos de los nueve reactores nucleares españoles. Carmen Ibarlucea, representante del Foro Extremeño Antinuclear reflexiona “Almaraz es la central nuclear más obsoleta de España y, por tanto, la más peligrosa. Una central nuclear no tendría que estar realizando paradas no programadas cada dos por tres. Esto solo puede indicar el deterioro de los sistemas, algo natural dada la antigüedad de las instalaciones.”

Y señalan que para el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y sus aliados, la crisis de COVID-19, está cambiando la forma en que vivimos y trabajamos, puede impulsar a las economías a “reconstruir mejor” y poner el enfoque en la energía limpia. A este respecto Javier Andaluz portavoz del Movimiento Ibérico Antinuclear nos recuerda “Considerar la energía nuclear como neutra en carbono y por tanto solución al cambio climático es un error, las emisiones asociadas a un KWh nuclear son al menos 6 veces mayores que las de las renovables. Sin considerar el coste de la gestión de los residuos nucleares para los que no existe una solución definitiva”.

En el informe Estadísticas de Capacidad Renovable 2020 de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) se aprecia que la nueva capacidad de energía renovable, -principalmente hidroeléctrica, eólica, solar, geotérmica y bioenergética-, representó 72% de toda la expansión energética el año pasado. La energía renovable creció 7,6% en 2019, con una nueva capacidad agregada de 176 gigavatios (GW).

No se debe renovar la licencia de la central para seguir operando hasta 2028.

Desde su arranque en 1981 y 1983, esta central tiene una historia de incidentes, errores, paradas no programadas o recargas fuera de especificación que afectaron a elementos esenciales de su seguridad. Hubo que ejecutar más de 4.000 modificaciones de diseño y algunas de gran calado, como el cambio de los seis generadores de vapor por corrosión en 1996/7 (un problema que ha vuelto a manifestarse en 2009) o el cambio de la cabeza de la vasija de vapor de ambas unidades.   Las malas condiciones técnicas y de procedimientos operativos han llevado a un centenar de sucesos notificados que incluyen tres calificados de nivel 1 por el CSN entre finales de 1990 y 1991 (menos de diez años desde la puesta en marcha) por fallos tan potencialmente peligrosos como la pérdida de refrigeración en piscina de combustible, y escapes de agua radiactiva de piscina y del circuito secundario de refrigeración.   Se han repetido los fallos graves relacionados con fuga de agua radiactiva (2007) y refrigeración de piscinas de combustible (2008 y 2009, bombas de circulación del agua que no funcionan).

El dictamen emitido por el CSN el 6 de mayo pasado, incluye trece límites y condiciones a los que quedará sometido el funcionamiento de la instalación con siete Instrucciones Técnicas Complementarias que recogen, entre otras, exigencias relacionadas con la Revisión Periódica de la Seguridad (RPS), cambios en las Guías de Gestión de Accidentes Severos o la ejecución de los compromisos adquiridos sobre los sistemas de ventilación 
 Alguno de los cambios exigidos por el CSN afecta a las infraestructuras del embalse de Arrocampo, pues establece condiciones relativas al sumidero final de calor: embalse de salvaguardias, sistema de servicios esenciales y cambiadores de calor (la función del sistema de agua de servicios esenciales de una central nuclear es refrigerar los sistemas de seguridad del funcionamiento del reactor).   Entre ellas destaca el recrecimiento en unos 17 cm del labio de separación entre los embalses de Arrocampo y Esenciales. Mejora que debe realizarse antes de diciembre de 2020.

El calentamiento excesivo del embalse, superior al límite medioambiental permitido ha sido un problema del funcionamiento de Almaraz. Se han producido repetidos incidentes relacionados:  como ejemplo, el fallo de las bombas que toman agua y la suministran para la refrigeración de sistemas esenciales para la seguridad, en septiembre de 2015 y enero de 2016. En 2016 cinco técnicos de la central avisaron en un informe de la falta de “suficientes garantías” de que las bombas de agua que evitarían un accidente funcionen con normalidad, pues se detectaron deformaciones en piezas de los motores que no se revisaban con periodicidad desde hacía 19 años.  Esto demuestra que la central opera con márgenes de seguridad insuficientes, pues se ha venido admitiendo que funcione con las bombas afectadas por un problema de diseño que puede causar un fallo en el circuito terciario, lo que inhabilitaría a este para extraer el calor del secundario que, a su vez, no podría extraerlo del primario, afectando al núcleo del reactor.

En los condicionantes de la conformidad del CSN para la renovación de autorización se percibe la preocupación por el funcionamiento deficiente de elementos mecánicos importantes, como bombas necesarias para sistemas de refrigeración y defectos en piezas sensibles como las válvulas (ej. del presionador del circuito primario).

Las organizaciones de toda la península ibérica que componen el MIA, consideran que la prolongación de la vida de la central de Almaraz es un riesgo innecesario, y piden al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico que no conceda la renovación de autorización de operación a Almaraz.